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Entre Serú y el Flaco

LA CIUDAD // SANTIAGO AGUIRRE

Musicólogo por formación, la vida lo llevó a producir el recital de Serú Girán en Córdoba donde nació la mítica historia de Peperina. También produjo a Spinetta y disfrutó de su amistad. Santiago Aguirre, el ex rugbier de La Tablada que hizo tocar a todos.

De Alberdi en cuerpo y alma, su formación académica fue en Buenos Aires: egresó de la Católica con el título de Musicólogo. Podría haber derivado en la investigación o la docencia, pero eligió el periodismo. Desde entonces, con su inmortal programa radial Polo Positivo (pronto a cumplir 44 años al aire, hoy por Radio Pascal), Santiago Aguirre se erigió como uno de los hombres de esta ciudad que más entiende de música, fundamentalmente de jazz. Su amplia colección de vinilos y la vastedad de su sabiduría musical podrían ponerlo en el altar a dictar sentencia. Pero él, mucho más cerca de la tierra que del cielo, prefiere ser un charlista que comparte las cientos de anécdotas que ha tenido a lo largo de su vida en la que la música y el periodismo (y la noche) fueron sus vectores fundamentales.

“Aprendí a los chicotazos del Kuroki Murua”, dice Santiago, recordando a quien fue uno de sus maestros. Osvaldo Mazzola fue el otro. Dos referentes de los medios y la cultura cordobesa a los que adora, pese a los retos que le pegaban: fueron parte del aprendizaje. Otra cuna fue el rugby en Urca: jugó hasta que un ojo dejó de funcionar después de una patada en un partido. “Pero no sabés cómo veo con el otro”, dice y se ríe, sin lugar para la tragedia. Y aclara: “Por eso soy pirata”.

_ Soy un productor absolutamente fracasado, traje cosas como para no ganar plata, sino para traer cosas buenas. Nunca me fue bien.

_ Económicamente. ¿Espiritualmente?

_ Por supuesto que sí.

Santiago era parte de Canto Popular, agrupación artística de la primavera cultural cordobesa salida de la Escuela de Artes en los ‘70, integrado, entre otros, por Francisco Heredia (autor de Córdoba va) y Liliana Felipe, hoy reconocida artista en México. Su amistad con Mingui Ingaramo (otra gloria de la música local), lo vinculó a Lito Nebbia, a quien le produjo algún recital en Luz y Fuerza. También se encargo de León Gieco en esta ciudad. Y sentencia: “Introduje el canto popular uruguayo en Córdoba” y enumera, entre otros, a Jorge Lazaroff, Leo Maslíah y Jaime Roos, a quien lo une la amistad de años y las playas de La Pedrera.

VIENE SERÚ

En 1979 Santiago ya tenía su programa de radio, el mismo que sigue haciendo hasta hoy. En esos días de plena dictadura le ofrecen hacer un recital de los fabulosos cuatro: García, Aznar, Lebón, Moro. “A mi no me gustaba –reconoce hoy-, pero era Serú Girán. Fui a reservar el Club Municipal de Alta Córdoba, que lo manejaba la Fuerza Aérea, al igual que Instituto. Me junto con un milico, le planteó traer a Serú y me autorizó. Fui a Buenos Aires, hablé con Daniel Grimbank (representante histórico del rock argentino) y quedó todo aprobado. Pero me entero, una semana antes, que el mismo día en Juniors tocaba Billi Preston. Perdimos, me dije. ¡Y yo ponía la plata!” se lamentaba Santiago frente a la presencia de aquel morocho, Preston, que era el rey del soul y una presencia internacional que revolucionaba Córdoba.

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“Fui a recibir a los muchachos, abren la puerta del bondi y había una baranda a marihuana…” se ríe Aguirre hoy. Ahí descendieron Charly, Pedro Aznar, David Lebón y Oscar Moro junto con Grimbank, “a quien le cuento lo de Preston. Para mi es un héroe Grimbank, cómo me trató, me ayudó, me aconsejó. Cada cual se va para su hotel y al rato me avisan que el recital de Preston se suspendió. Y Grimbank me dice: La gente no sabe que se suspendió, van a ir igual. Poné colectivos desde Juniors al Municipal para que los lleven. Y así trajimos 4 colectivos llenos. ¡Hasta Billi Preston fue a ver a Serú!”.

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CON EL FLACO ETERNO
“Al Flaco lo conocí cuando vino a presentar Invisible, (mediados de los ‘70). Fui a la Cueva de oro a comer ranas y terminé en su mesa, nos hicimos amigos y después nos veíamos en recitales. Un tipo muy agradable, muy buena persona, límpido, cristalino. Así que lo trajimos para presentar Pelusón of milk. Fue en la Sala de las Américas en el ‘91. Trajo la banda más grande, un gasto de producción muy grande, pero quedó gente parada. Después fuimos a comer a Beto’s del Boulevar San Juan. No nos poníamos de acuerdo en una sola cosa: Soda Stéreo. No entendés nada, me decía, porque a mi no me gustaba. Él bancaba el pop, yo le decía que el pop era un problema ideológico y se cagaba de risa. Varias veces pasé por La Diosa, su estudio en Buenos Aires, hablábamos de música y política”

El recital, como era de esperar para la banda que había dado vuelta la escena nacional, fue un éxito. Aguirre no guarda el mejor recuerdo de Lebón. De Aznar, jovencito, poco. Moro, en cambio, dice Aguirre, era una maravilla de persona y Charly, “un caballero inglés”. Después del recital se hizo un asado en el mismo club, donde estuvo Patricia Perea, la que a partir de ese momento se iba a convertir en Peperina. Patricia era una periodista cordobesa que fue a cubrir el show para El Expreso Imaginario, la revista fundamental de la cultura rocker. Sin invitación previa ni aviso, Perea formó parte del asado y, recuerda Santiago, “ahí nace todo. Me acuerdo bien. Estábamos comiendo, éramos unos 20, incluidos los milicos de la Aeronáutica, que estaban chochos con Charly porque se portaba bien. Y ella empezó a bardearlo a Charly en el asado. Lo criticaba mal, hasta que en un momento Charly le dice que es una pendeja maleducada. Tenía razón Charly. Le dijo que no le iba a dar bola, que se quedara en el molde. Y ella se fue”.

_ ¿Estaba como periodista de El Expreso Imaginario?

_ Supongo, yo no lo sabía. Si lo hubiera sabido no la hubiera dejado pasar al asado, no correspondía. Nunca pidió permiso, no sé si entró como prensa. Después Charly escribió Peperina.

La obra, parte de las genialidades de Charly, destila poteñocentrismo y una dosis de misoginia, que en la época estaba visto como natural:

Quiero contarles una buena historia / la de una chica que vivió la euforia / de ser parte del rock / tomando té de peperina.

Típicamente mente pueblerina / no tenía huevos para la oficina / subterráneo lugar de rutinaria ideología.

Romántica entonaba los poemas más brillantes / susurrando al oído de mi representante: / te amo, te odio, dame más.

Mirando al campo se olvidó del hombre / mirando al rico se vistió de pobre / para poder saber lo que chusmeaban las vecinas.

En su cabeza lleva una bandera / ella no quiere ser como cualquiera / ella adora mostrar la paja de la cara ajena…

Y dentro de su cuento ella era cenicienta / su príncipe era un hippie de los años sesenta / te amo, te odio, dame más.

Trabaja en los recitales / vive escribiendo postales / duerme con los visitantes / y juega con los locales / su cuerpo tiene pegada grasa de las capitales. Te amo, te odio, dame más

La polémica que siguió es más conocida, incluyendo película con Andrea del Boca como protagonista. Santiago recuerda que pese a eso, ese recital cerró bien por el lado de los números. No así los dos siguientes que le vendió Grimbank: Raíces y Nito Mestre. “A Nito lo fueron a ver tres”, se permite bromear. Después, como corresponde, Santiago cambió su mirada sobre Serú . “Alicia… me parece una de las mejores canciones de la música popular argentina”. Aguirre se separa de la figura clásica del productor, cuyos principales referentes en Córdoba han sido Mario Luna primero y José Palazzo después. “Yo no era productor, yo lo que quería era agitar el avispero. Me interesaba la música, no importa que me digan lírico”.

_ ¿Y se agitó a el avispero?

_ No.

_ ¿En Córdoba hay avispero?

_ No.

_ ¿Cómo es el universo musical de Córdoba?

_ Muy estrecho. E inculto. ¿Por qué vivo acá? Porque me gusta. Viví en Buenos Aires pero me volví con el título creyendo que iba a tener trabajo de musicólogo, pero me tuve que poner un bar: Bar Bas…

Ese bar céntrico de los ‘80 es otro largo capítulo en la vida de Aguirre, a la que se suman varios apartados más. El periodismo con la revista Ocio, los recitales de jazz, su programa de radio que va para los 50 años y la seguridad de sus palabras: No voy a producir más nada, dice. Hizo tocar a Serú Girán y a Spinetta (ver aparte) en Córdoba, ¿hace falta más?