sandro

ELLA ERA LA MUCHACHA JUNTO A LA GUITARRA

Amalia Yolanda era marplantense. Tenía un perfil que parecía tallado por miguel angel. Un perfil que desfiló en las pasarelas de París y fue admirado en el universo de la moda y la belleza estética.Y tenía, también, Amalia Yolanda, un secreto inconfesado.

Por Juan Cruz Taborda Varela

sandro1

Apenas tenía 17 años cuando en 1959 fue elegida Miss Argentina. Tiempos en que los concursos de belleza cautivaban tanto como un clásico futbolero. Los medios la bautizaron, a Amalia Yolanda, “la Pantera Negra”. Pero en su casa le seguían diciendo Yoli. Yoli Scuffi.

Así, Yoli, también le decía su novio oculto. Un novio oculto no porque hubiera algo prohibido entre ellos. No porque algún mandato de la época se los impidiera. No porque el novio secreto tuviera otra pareja ni porque fuera un amor ilegal. El novio optaba por ser oculto porque su vida privada era así, privada. Y su vida pública, demasiado pública como para contar sus secretos.
Tan pública era la vida del novio que le escribió una canción a su novia secreta Yoli. Y no sólo la escribió, sino que la cantó, la grabó en un disco y la convirtió en uno de los grandes éxitos de su carrera. Sandro, el novio oculto de la Pantera Negra Yoli Scuffi, hacía público su amor sin decir que era su amor:

Una muchacha y una guitarra
para poder cantar.
Esas son cosas que en esta vida
nunca me han de faltar.

Siempre cantando, siempre bailando
yo quisiera morir.
De cara al cielo sobre este suelo,
en el que yo nací.

sandro2

Para la tapa del disco, Sandro ofició de modelo con una acompañante. La acompañante presumiblemente ocasional que hacía su trabajo de modelo, se llamaba Amalia Yolanda. Pero nada era obra de la casualidad.
El uno indiscutido de la canción y la argentina bendecida como la más linda por un concurso de belleza caminaban por las sombras del idilio prohibido. Hombre parco y alejado de los flashes, Sandro no quería que nadie supiera con quién compartía sus mañanas.
El secreto duró un largo tiempo. Se mostraban juntos, iban al cine y alguna revista los fotografió. Pero jamás salió una sola confesión de parte de ninguno de los dos. Jamás aceptaron públicamente el amor que los unía.
Hasta que el amor un día se terminó, Yoli se fue a vivir a Madrid y desde allá, la Pantera Negra, la muchacha que él necesitaba para cantar, en un vivo con Sábados Circulares de Pipo Mancera, confesó haber sido la novia del Gitano. Y además, dijo Amalia Yolanda, me dedicó una canción. Y como si fuera poco, la cantó en vivo.
El país todo supo que la Pantera era la de la canción, la musa inspiradora del padre del rock and roll argento, el amor prohibido y callado del hombre más codiciado de la Argentina.
Fue la última novia que se le conoció a Sandro. Muchos años después, él y ella volvieron a reencontrarse. Como todo en la vida del Gitano, no hubo detalles del encuentro. Sí se supo que Una muchacha y una guitarra no fue la única canción que le dedicó a la Pantera Negra, a quien definió como una mujer maravillosa. Además de ese hit, Sandro también le escribió a Yoli, en los pasillos de un canal de televisión, que si quería, él le daba el mundo, pero no le pidas, Yoli, al gitano, que no te ame así.

Penumbras

La noche se perdió en tu pelo
La luna se aferró a tu piel
Y el mar se sintió celoso
Y quiso en tus ojos, estar él también