PIRRI

INTELIGENCIA ARTIFICIAL… IA

Por Iñaki Sarnago
ilustró Guillermo Martino

Teniendo en cuenta mi basta experiencia en el área tecnológica (nano tecnología, programación, etc.), neurología, anatomía, física cuántica, neuroligüística y croquetas de acelga, fué que puse todas mis energías en crear un aparato tipo humanoide con inteligencia artificial, como para minimizar un poco esta sensación de soledad momentánea debido al retiro espiritual que emprendió mi chica, después de leer por equivocación un libro de Bucay, creyendo que era de Nietzsche.
En un principio debía analizar cuál era la apariencia a darle, ya que la mujer que yo quiero (Brenda, mi mujercita inflable edición limitada made in Taiwan) es muy linda y no era cuestión de modelar cualquier verdura, no me lo permitiría (sin contar que soy muy exigente en la estética, la ajena por supuesto). Scarlett Johansson fué mi inspiración a seguir porque me pareció que cubría medianamente mis expectativas y, como tiene una uña encarnada en el dedo chico del pie izquierdo, mi Brenda no se encularía con el modelo escogido ya que no sería tan perfecta como ella. Después me adentré en lo que serían sus habilidades físicas (excluyentes) como: jugar al basquet (me gusta), cambiar los cueritos de las canillas, hacer la vertical (nunca se sabe si es de utilidad en algún momento), rascarme la espalda, sacar a pasear el hamster (cosa que me embola, sobretodo andar con la bolsita para levantarle la caca), regarme el malvón, y pasar bien la mopa, entre otras.
Avancé con la parte intelectual que cargaría en su sistema operativo: Conocimientos muy básicos de ajedrez (cosa que yo ganara siempre), charla fluida e interesante (ya vería después como hacerme de una pisca de materia gris de Zulma Lobato), potencial poético, un poco análisis matemático, y el recetario completo de los libros de doña Petrona C. de Gandulfo en la memoria virtual.

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En lo que respecta a lo sensitivo ya lo tenía resuelto, siendo yo un tipo tan sensible (cuando en los Simpson, Homero abraza a Bart, se me caen las lágrimas emocionado), con una porción de mi ADN, sobraba.
Debería tener una piel sedosa, lo que resolví juntando unas 704 Barbies para después procesarlas y cubrir el esqueleto metálico, y con los pelos, hacer un pelucón platinado atractivo.
Con todo sobre la mesa, busqué un buen tutorial en Google, y puse en marcha el proyecto. A medida que iba avanzando, mi entusiasmo crecía, mi primer problemita, por así decirlo, fué la programación del nano chip que controlaría todo de ella, y como fusionarlo con la cuestión cognitiva para que procesara los 5 sentidos de manera confiable y tuviera una basta comprensión del mundo a su alrededor. Fácil, dentro de la programación le grabaría algunos temas del cancionero de José Luis Perales.
Al margen de algunos detalles estéticos (la falta de pestañas, una mano con siete dedos, cuatro ombligos, que se yo, menudencias que no hacen al todo), mi modelito estaba terminado, le puse las 12 pilas AA recargables en el compartimento detrás de la oreja, apreté el botoncito OFF/ON, y abrió sus ojitos.
Sus primeros pasos fueron medio torpes, pero rápidamente se fué acomodando. Puesto que estaba desnuda, decidí cubrirla, así que le puse una vincha en el pelo, y le pedí gentilmente que limpiara por debajo de la cómoda porque era una mugre. Más tarde le pedí que me hiciera unas milanesas para la cena que compartí con ella (las de ella fritas en aceite multigrado 20w50 para proteger sus engranages).
Después de cenar me fuí a la cama, como no encontraba el control remoto de la tele la llamé para que Janette (así la llamé), con el infrarrojo que le incorporé en sus ojos azules más el bluetooth y su recepción impecable que tenía de señales de cualquier canal del planeta vía satélite, se recostara a mi lado para que sintonizara cada programa, serie, o peli que quisiera yo ver. Excelente!!!
Dado que padezco de insomnio, como a las 2 AM, le pedí que me acariciara la espalda para ver si podía dormirme, y así lo hizo hasta que sus sensores de Inteligencia Artificial percibieron que poco a poco entre sueños, mi respiración iba acelerando su ritmo, y otras cositas cambiaban en mí, y… Bueno, tremenda amante resultó la humanoide.
Imprevistamente, mi chica volvió de su retiro espiritual en mitad de la noche y nos encontró infraganti.
Quise explicarle todo y tratar de justificarme.
No cuenta como engaño, es apenas un robot. -le dije-.
Se acercó a mí dulcemente, apretó detrás de mi oreja, y click.


Lo último que recuerdo es estar en una chacarita, con todo mi cuerpo ya desguasado mientras mi amada Brenda me miraba indolente a la vez que me decía: “Quedate tranki AR734TW/HD2”, alias Flaco Pirri, nada personal, la tecnología no para y después de 150.000 km, es normal que una quiera cambiar por un modelo con más RAM, más ROM, y sobre todo, 8K (mejor definición) y, obvio, algunas pulgadas más…”