Vanesa4-22

La Culpa, una compañera Eterna

Por Vanesa Durán

Las mujeres tenemos tendencia a sentirnos culpables y responsables de todo lo que pasa a nuestro alrededor. Nos sentimos culpables por ir a trabajar y no estar con nuestros hijos y nos sentimos culpables si no vamos a trabajar por llevar a nuestros hijos al médico. Si nuestra relación de pareja fracasa, nos sentimos culpables, si nuestra pareja es infiel, nos sentimos culpables. Y así en todos los ámbitos de nuestra vida. ¿Por qué ese sentimiento de culpabilidad no desaparece nunca?

El sentimiento de culpabilidad nos acompaña desde la primera infancia y no nos dejará en ninguna etapa de nuestra vida. Educadas para ser buenas hijas y después buenas madres, para ser trabajadoras eficientes, parejas comprensivas, amigas incondicionales y, además, ser fieles a nosotras mismas. La presión que ejerce esta cantidad de papeles que tenemos que desempeñar hace que nos sintamos responsables de la felicidad de los demás y, cuando las cosas no salen bien, simplemente nos sentimos culpables.
La culpa es un sentimiento fundamentalmente femenino. Esto no quiere decir que los hombres nunca sientan culpabilidad, pero experimentan ese sentimiento cuando realmente han fallado o han cometido un error. La diferencia es que las mujeres nos sentimos culpables por absolutamente todo. Pero esta diferente actitud de hombres y mujeres viene a confirmar una vez más que toda la responsabilidad familiar recae en la mujer.

VANESA

En el camino hacia la igualdad de género, las mujeres hemos ido logrando una serie de derechos, a la vez que hemos ido adquiriendo más responsabilidades. Las mujeres de hoy no desempeñamos un papel diferente al de nuestras abuelas, desempeñamos el mismo y le sumamos muchos más, hasta convertirnos en las llamadas super mujeres capaces de manejar por nosotras mismas cualquier aspecto de nuestra vida y de la de nuestra familia. En este nuevo escenario todo lo que nos parece que no lo hemos hecho bien nos hace sentir culpables de una u otra forma.
La culpa no es un sentimiento “natural”. Es un instrumento cultural de gran potencia y efectividad para neutralizarnos, domesticarnos y someternos a una cultura que nos domina y controla.
La culpa en las mujeres es oceánica: solemos sentirnos culpables de existir, de ser, de nuestra fuerza, de nuestra creatividad, de nuestras ganas de conocernos y crecer, de nuestra iniciativa, de nuestra capacidad de transformación, de nuestra inteligencia, creemos que somos culpables de todo, o casi todo.
Pilar Sordo en una de sus charlas dice de una manera muy divertida que las mujeres sentimos culpa de todo al punto de que cuando nos dicen que lindo vestido, respondemos, pero si es re viejo!!! O cuando nos dicen que bellos zapatos, nuestra respuesta es, me salio super barato!!! En fin creo que hasta nos sentimos culpables de los elogios que nos merecemos…
Creo que ya nombre muchas de las culpas que sobrevuelan sobre nosotros las mujeres, el problema de todo esto es como transitar la culpa y no morir en el intento, no se cuales serán las recetas de los especialistas en la materia pero lo que he aprendido en mis estudios y mis años de trabajar con mujeres es que tenemos simplemente que recurrir al amor, si al amor, al propio, a ese que sabe que hicimos lo que pudimos, que la intención atrás de todo era la mejor.

Recurrir a confiar en las decisiones tomadas, confiando en nosotras mismas, confiando en el camino recorrido, sabiendo que todo lo pasado nos trajo aquí, que el hoy será el aprendizaje del mañana, y sobre todo que el perdón a nosotras mismas nos liberara de cualquier cárcel donde la culpa quiera ponernos, porque solo con amor podemos perdonarnos por no hacer todo perfecto, después de todo quien dice que es lo perfecto…

Gracias por estar acá.