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Recordando a Quito Mariani

Este mes Mariano Cognigni se nos pone melancólico y evoca a quien fuera su compinche y amigo en un diálogo epistolar cargado de humor que durante años se editara en la páginas de nuestra revista Matices. Para rendirle homenaje a su coautor, Mariano echa mano de los pasajes más divertidos con el cura cordobés.

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A principio de 2012 yo escribía en Matices una columna irónica donde bromeaba sobre la crisis económica en Estados Unidos y Europa que por aquellos años estaba alcanzando su ápice. Imaginaba entonces que la nueva potencia del mundo iba a ser nuestro país, que el vaticano estaría en Córdoba y que Quito Mariani sería el papa. El mismo día que la revista estuvo en la calle, un vecino sorprendió a Quito con un ¿Así que lo han propuesto para papa? El pobre viejo casi se muere ahí mismo. A partir de ahí empezamos una serie de veinte diálogos en Matices que acabó convertido en un libro. Por si no tuvieron la suerte de leerlo, o por si quieren recordarlo, transcribo aquí algunos pasajes.

A ustedes, los casados con Dios ¿qué los llama al recato cuando están por morder la banquina? ¿acaso el temor a la condena infernal? Debe ser terrorífico pensar que uno caerá en las garras de un chef cavernícola cuya especialidad culinaria son los guisitos a fuego lento de personas descarriadas.

Lamento no puedo contestar directamente al ejemplo que aduces.
¡Violaría mi intimidad! Sin embargo, para no dejarte en el vacío, te explico que la ventaja de los que llamas los casados con Dios (yo no lo estoy, te advierto) no pasa de resignarse a recibir el codazo, el puño o la rodilla amada, esbozando una sonrisa, con los ojos mirando al cielo. Nada de temor al infierno idealizado por el Dante.

¿Existe algo así como la tablita de Machinea para convertir los pecados en rezos? ¿o le calculan así nomás a ojo?

Mucho antes de Machinea existía la penitencia tarifada que era la tablita para la conversión a que te refieres, cuando te ibas a confesar.
Pero, como vos no asomabas te perdiste la tablita.

¿Usted se confiesa con otros curas? ¿y regatea? ¿y le hacen precio? ¿o le aplican nomás la tabla a rajatabla?

Cuando me confieso, yo lo hago con otros curas. A decir verdad, como entre bueyes no hay cornada, resulta bastante fácil.

Cuándo aparecen en la puerta de su casa los militantes de otras religiones ¿los invita a pasar? ¿les discute? ¿los intenta afiliar usted a ellos? ¿lo logra? Y si le tocase el timbre un ateo, también con una revistita, gesto amable y bien vestido e intentara convencerlo de la no existencia de Dios ¿cómo reaccionaría?

Cuando algún propagandista toca el timbre de casa, primero lo identifico con olfato de médico generalista. Luego le sonrío amablemente y antes de que me ofrezca el producto digo; No, muchas gracias, conozco la oferta y no me interesa. Y si intenta iniciar su memorizado discurso lo despido con una sonrisa más amplia todavía, sin ningún intercambio. A la pregunta de si me tocase un ateo, no quiero responderte en abstracto. ¿por qué no pruebas si es que dispones de la revistita, el gesto amable y buena ropa de presentación?

¿Cómo son las pesadillas de los curas? ¿sueñan con diablos rojos? ¿con el equipo de Independiente? ¿o con placeres pecaminosos?

Lo de las pesadillas me parece inconveniente tratarlo, porque a pesar de la afirmación freudiana de que son realización de un deseo reprimido, lo que yo pienso es que no hay que acostumbrarse a reprimir deseos para tener pesadillas, porque sería una artimaña disimulada para darles rienda suelta a los deseos. Que es lo que quisiéramos evitar ¿no te parece?

Si la elección del nuevo papa fue por votación de los cardenales ¿por qué ellos dicen que lo eligió el espíritu santo? Parece los regalos de navidad, los compran los padres pero a los laureles se los lleva Papá Noel o su hijo el niñito dios. ¿cómo vota el espíritu santo? ¿si hace falta desempata? ¿es como Cleto Cobos? ¿es como una paloma que vota tildando casillas con el pico? ¿es como el Pulpo Paul?

Lo del Espíritu santo es una engañifa que ya nadie se cree. Porque si realmente las elecciones de Papas hubieran sido todas atribuibles al Espíritu divino, ya ha cometido tantos errores imperdonables que debiera haber renunciado a su función, antes que Benedicto XVI. Pero, en medio de todo, me seduce esa descripción de la paloma tildando casillas o del pulpo adivino, aunque no sea muy católica la imagen (¡sobre todo la del pulpo!)

Después de haber conocido el enamoramiento y el amor carnal ¿usted se volvió una persona más amable, más simpática y tolerante? ¿O empezó a ser un tipo gruñón y odioso? Cuando casaba a una pareja ¿no experimentaba esa envidia un poco insana también llamada resentimiento? No me mienta eh?

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Con toda sinceridad, después de aquella experiencia juvenil de enamoramiento finalmente frustrado, me volví mucho más amable, tolerante y valorativo del amor humano. De modo que todavía, cuando caso o bendigo parejas que me lo solicitan, disfruto haciéndolo y me contagio con su felicidad. Pero… tu pregunta tiene sentido. Porque conozco colegas que al presidir el sacramento del matrimonio enumeran tantas cosas que no hay que hacer, que parecen envidiar la felicidad de las que hay que hacer y ellos sacralizan con su presencia. Si no me crees, pregúntales. ¡Te puedo pasar una lista!

Cuando se volvió un tipo abierto, renovador, piola y progre se debe haber arrepentido de muchas cosas que hizo como líder espiritual ¿no le recriminaron? ¿pidió disculpas a sus fieles por los duros retos y los erróneos consejos del pasado? Si quiere, puede hacerlo ahora en estas palabras que nos restan.

En cuanto a pedir perdón me parece que la única manera de hacerlo con autenticidad no es llorando a la puerta del dañado sino reparando el daño. Y públicamente he condenado todas aquellas ocurrencias encaminadas a ensombrecer vidas, que me había tragado ingenuamente como necesarias para agradar a Dios y salvar el alma. SÍ, pido perdón, en el espacio que me brindas, por haberme reprimido en tantos impulsos absolutamente legítimos, por no haber sonreído lo suficiente, por no haber saltado y bailado gozosa y ágilmente, por no haber besado y abrazado a tanta gente que lo merecía, por no haberme divertido con tantas cosas lindas que hay a mi alrededor, por no haber tenido mis propios hijos además de la cantidad de chicos y jóvenes que me quieren como padre, De todo, en una palabra, lo que podría haberme dado un poquito más de esta felicidad que ahora disfruto.

Estimado Quito, hemos llegado al final de mis reportajes, brindo por nuestra amistad, por nuestras similitudes y diferencias, por su buen humor y por un futuro sin fanatismos de ningún tipo. Este ateo escéptico se despide de su amigo, el cura retobado, aunque sólo sea hasta el próximo asado. ¡Salud!

Para no dejarte con la copa levantada, tomo un jarro de mate cocido, y brindo con vos, por lo que hicimos, lo que hacemos y lo que haremos (esto suena a amenaza) Afortunadamente somos un ateo obsesionado y un cura retobado que seguimos con buen apetito. Entonces ¡hasta el próximo asado!

Por Mariano Cognigni
mariano.cognigni@gmail.com