saca-la-cuenta-01

Sacá la cuenta

NO TIENEN LA CULPA

Los graves problemas ambientales que atraviesa el planeta se deben, sin dudas, a la intervención de la humanidad allí donde no corresponde. Prueba de ello son las especies animales y vegetales que causan serios problemas al ambiente. Y aunque parezcan responsables, no lo son.

El Laboratorio de Invasiones Biológicas, con sede en Chile, revisó las especies que más daño causan al ambiente. La prueba es clara: todo comenzó con la mano del hombre/mujer.

1 – Castores
Oriundos de América del Norte, son una verdadera plaga en el Sur de nuestro país. La Armada Argentina depositó en Tierra del Fuego 20 ejemplares, especulando que los originarios pudieran trabajar su piel. La población hoy se estima en 100 mil, ya que no tiene depredadores naturales. Talan los árboles desde el pie y construyen diques que generan verdaderos desastres. Los árboles, a diferencia con lo que pasa en América del Norte, no vuelven a crecer.

2 – Acacias y otras leguminosas
Introducidas como ornamentales o forestales, buena parte de los árboles y arbustos exóticos vienen generando graves trastornos en toda América latina. El crecimiento descontrolado, la ocupación de espacios que pertenecían a las plantas autóctonas y el mayor consumo de agua son algunos de los problemas que acarrean. En Córdoba, la invasión de la acacia negra y el siempreverde, entre otros, muestra claramente el perjuicio que generan.

3 – Moluscos de afuera
El caracol africano y el mejillón dorado, dos especies que pueden advertirse en Córdoba, traen serias complicaciones. El mejillón es propio de China y se estima que llegó a esta parte del mundo a través de los barcos que realizan rutas transoceánicas. Afectan fuertemente la infraestructura portuaria. El caracol africano, en cambio, es portador de diversas enfermedades.

4 – Rana toro
Para muchos considerado un manjar, la rana toro es oriunda de América del Norte y llegó al Sur para ser explotada comercialmente, pero su distribución explotó. Invade y destruye poblaciones autóctonas y transmite patógenos que afectan la fauna local. El consumo de esta especie puede producir problemas en la salud humana si el ejemplar se ha críado en aguas contaminadas.